Si has empezado a usar inteligencia artificial y alguna vez has pensado “vale… esto no es lo que yo quería”, tranquilo: no es que la IA falle, es que aún no habláis el mismo idioma Y aquí es donde entra en juego una palabra clave: prompt.
Porque sí, usar IA no va solo de copiar y pegar preguntas al azar. Va de saber preguntar. Igual que en ciencia.
¿Qué es un prompt?
Un prompt es, básicamente, la instrucción que le das a una inteligencia artificial para que genere una respuesta. Es lo que escribes antes de que la IA empiece a trabajar: una pregunta, una orden, un contexto, un objetivo… o todo a la vez.
Dicho de forma sencilla: el prompt es la forma en la que te comunicas con la IA.
Y aquí viene lo importante: la calidad de la respuesta depende directamente de la calidad del prompt.
- Si preguntas algo vago, obtendrás algo vago.
- Si das contexto, objetivos claros y límites, la IA responde mucho mejor.
Es como pedirle ayuda a un compañero de laboratorio:
– “Oye, ayúdame con esto”
Vs
– “Oye, ¿puedes revisar este apartado del método y decirme si es claro y reproducible?”
¿Ves la diferencia? Pues con la IA pasa exactamente lo mismo.
Cómo funciona un prompt
La IA no “entiende” como una persona, pero detecta patrones en el lenguaje y responde en función de lo que le pides. Por eso, cuando escribes un prompt, estás definiendo:
- Qué quieres que haga (resumir, explicar, redactar, comparar…)
- Sobre qué tema
- Con qué nivel de profundidad
- En qué formato
- Para quién (estudiantes, expertos, divulgación, etc.)
Un buen prompt suele incluir varios de estos elementos. Por ejemplo:
“Resume este artículo científico destacando hipótesis, metodología y resultados principales, usando un tono claro y conciso, pensado para investigadores.”
¿Resultado? Mucho más útil que un simple “resúmelo”.
Además, los prompts no son algo rígido. Se ajustan, se mejoran, se afinan. Igual que un experimento: pruebas, observas resultados y corriges.
Ejemplos de prompts básicos y su resultado
Vamos a lo práctico, que es donde esto cobra sentido.
Prompt básico
“Explícame qué es la fotosíntesis.”
Resultado:
Una explicación general, correcta, pero bastante básica.
Prompt mejorado
“Explícame la fotosíntesis de forma clara, usando un lenguaje sencillo, pero sin perder rigor científico.”
Resultado:
Una explicación más cuidada, precisa y adaptada.
Prompt para investigación
“Resume este paper destacando objetivo del estudio, metodología, resultados principales y limitaciones.”
Resultado:
Un resumen estructurado que te ahorra tiempo sin perder información clave.
Prompt para redacción científica
“Reescribe este párrafo de la introducción para que sea más claro y fluido, manteniendo un tono académico.”
Resultado:
Un texto más limpio, coherente y listo para revisión final.
Prompt con rol
“Actúa como un revisor de una revista científica y señala posibles debilidades metodológicas en este apartado.”
Resultado:
Comentarios críticos que te ayudan a mejorar el manuscrito antes de enviarlo.
Usar prompts eficaces es una habilidad. No es magia, ni intuición, ni “tener mano con la IA”. Es práctica y método.
Si quieres profundizar en cómo estructurar prompts, adaptarlos a tareas científicas y sacarles verdadero partido (más allá del típico “hazme un resumen”), existen recursos específicos como el curso El arte de preguntar, donde se enseña prompt engineering aplicado a contextos reales, incluida la investigación.
No para depender de la IA, sino para usar la IA con criterio.



